jueves 14 de noviembre de 2019 - Edición Nº344

Opinión | 8 ago 2019

La campaña que se comió a la política

De los dieciocho concejales que hoy componen el Concejo Deliberante, ocho son candidatos en estas elecciones: uno a intendente, cinco a concejal y dos a concejal suplente. Sin embargo, el comportamiento dentro del recinto ha ido disminuyendo hasta quedar prácticamente en silencio. ¿Qué pasa en el HCD?


HORACIO DELGUY

por:
Redacción

El próximo domingo se juega el primer partido de una final que tendrá su consagración el 10 de diciembre de 2019, cuando asuman en Balcarce un intendente, nueve concejales y tres consejeros escolares.

Viendo la composición actual del poder ejecutivo y legislativo, uno podría imaginar que quien se juega todo es el espacio del actual mandatario, Esteban Reino.  Juntos por el Cambio no sólo intentará renovar la máxima autoridad de la ciudad, sino algo aún más importante: mantener la mayoría en el Concejo Deliberante para poder aprobar los presupuestos y proyectos que le permitan gobernar durante los siguientes cuatro años. Para ello, deberán mantener al menos cinco de las seis bancas que terminan su ciclo en diciembre.

El Frente de Todos, sin embargo, tiene una doble tarea: por un lado, la de mantener las tres bancas que pierden, aumentar el número para equilibrar  el Concejo y recuperar el distrito; y, si algo podría aumentar las dificultades, por el otro lado deberán sortear una interna entre el espacio de la Dra. Graciela Pilone y el actual concejal Juan Pablo Vismara.

Lo interesante de este juego, tan crucial para definir los destinos de la ciudad, es que hay ocho integrantes de las listas que son, actualmente, representantes del pueblo en el HCD. Sin embargo, pareciera que han hecho un pacto de silencio en el recinto.

Los pocos que han hablado, han mantenido una armonía y paz llamativas si se analiza que, justamente ellos, son los que la sociedad deberá elegir para que los representen. Pero algunos siquiera han emitido sonido y llama doblemente la atención cuando, entre ellos, se encuentra el único concejal precandidato a intendente.

Desde que se lanzaron las candidaturas, han pasado tres sesiones que han ido variando entre pedidos de informe y declaraciones de interés, casi sin intercambio de opiniones ni votos. La última sesión fue, quizás, la que dio un sacudón a los concejales, al sentarse en la banca pública el presidente del Centro de Día Arco Iris y mostrar la dura realidad que atraviesan las instituciones en la ciudad. No obstante, los ediles se unieron en un discurso de solidaridad y nadie atacó la causa que provoca la situación económica de estos establecimientos.

Hoy sesionará el Concejo por última vez antes de los comicios y habrá tres temas: felicitar a las cabañas locales premiadas en la Expo Rural, la reparación de un poste de luz y un pedido de informe sobre facturas de agua. Una de las sesiones más cortas de los últimos tiempos, y con temas que, se prevee, no llevarán a discusión.

¿Qué pasa cuando los representantes del pueblo se dedican a la campaña? Mientras recorren los barrios exponiendo propuestas del futuro, parecieran olvidarse de la situación que atraviesan en el presente los vecinos y vecinas de la ciudad. Si pensamos en la política como la única herramienta transformadora de la sociedad entonces, concluiremos que en épocas de campaña, es justamente ésta última la que se come a la política para sacarse una selfie con la boleta.

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